Cuando el Miedo se Vuelve Realidad
Mario sintió un escalofrío recorrer su espalda. Unas garras oscuras y afiladas se clavaban en su hombro, inmovilizándolo. Su mente se nubló de terror mientras la puerta frente a él comenzaba a temblar con violencia. El crujido de la madera resonaba en el sótano hasta que, de pronto, un estruendoso estallido la hizo estallar en mil pedazos.
El aire se volvió denso. Su pecho subía y bajaba rápidamente, sintiendo que algo en su interior despertaba. Ese chico tímido e intuitivo estaba cambiando.
¿Fue Solo un Sueño?
A la mañana siguiente, un rayo de sol golpeaba su rostro. Sus ojos se entreabrieron lentamente mientras escuchaba voces provenientes de la planta baja. Unos segundos de confusión invadieron su mente.
«¿Fue todo una pesadilla?»
Bajó las escaleras con el corazón todavía acelerado. En la cocina, su madre preparaba el desayuno.
—Mamá… he tenido una pesadilla —dijo con voz aún temblorosa.
Victoria, su madre, apenas prestó atención mientras le colocaba una tostada con mantequilla en el plato. Mario intentó ignorar la sensación de inquietud y comenzó a comer. Pero, de repente, algo en su visión periférica lo hizo detenerse.
Desde la calle, una silueta oscura llamaba poderosamente su atención.
Era Fran.
El Regreso de la Sombra
Las manos de Mario comenzaron a temblar. Su mente aún recordaba la imagen de aquellas garras negras aferrándose a su hombro.
«Fue un sueño… solo un sueño», intentó convencerse a sí mismo.
Pero entonces, el sonido del timbre resonó en la casa. Su madre se dirigió a abrir la puerta, sin notar la expresión de pánico en el rostro de su hijo.
Y ahí estaba él.

Fran cruzó el umbral con una sonrisa apacible y se dirigió directamente a la cocina.
—Hola, ¿qué tal pequeño? —dijo con una voz cálida y familiar.
Mario intentó controlar su respiración. Algo dentro de él gritaba que algo estaba mal.
—¿Has dormido bien?
El adolescente sintió que su garganta se cerraba. Un sudor frío recorrió su frente. ¿Por qué esa pregunta lo inquietaba tanto?
Forzó una sonrisa, intentando parecer normal.
—Sí… he dormido bien.
Pero la mirada de Fran se clavó en él con una intensidad diferente.
—¿Seguro? —insistió.
Mario sintió un nudo en el estómago. Algo en su vecino no era igual que antes.
Una Invitación Inesperada
—Cuando termines de desayunar, podríamos ir a dar un paseo. He visto una tienda nueva por aquí cerca —sugirió Fran con entusiasmo.
Mario parpadeó, sintiendo que su mente volvía lentamente a la realidad. Quizás todo había sido una pesadilla. Después de todo, Fran era su mejor amigo… ¿no?
—Está bien… —respondió, aunque su voz sonó más insegura de lo que pretendía.

La sonrisa del anciano se ensanchó.
—¡Genial! Nos vamos en cuanto termines.
Mario trató de calmarse. Todo estaba bien. Todo era normal.
Pero en el fondo, algo dentro de él le susurraba que la pesadilla… aún no había terminado.
📌 Continúa la historia en la próxima parte aquí: El Misterio del Sótano – Parte 3