El suicidio es un hecho que está a la orden del día, son cada vez más casos de personas que deciden acabar con sus vidas. Mayormente esto ocurre en lugares donde la tasa de paro y pobreza son más elevados, pero esto no entiende de razas ni religiones, pues cualquier persona puede pasar por una crisis sea cual sea su condición social o monetaria. Solo en España hay más de 10 suicidios al día según la OMS, superando los 3.600 casos de muertes al año, una auténtica barbaridad; en el mundo las cifras oscilan en 800.000 defunciones anuales.
Hay un amplio abanico de causas que llevan a las personas a cometer semejantes atrocidades con ellos mismos, pero otra de las preguntas que algunas personas se pueden hacer es saber si tras la muerte voluntaria, esa alma puede descansar o en cambio, sufrirá para siempre. Estos pensamientos han existido durante mucho tiempo, incluso la religión cristiana acentúa en el hecho de que nadie puede quitarse la vida. La ciencia, por otro lado, lo mantiene mucho más sencillo, tras la muerte no hay nada.
Desde la antigüedad normalmente se ha creído que, si pones fin a tus días, no obtendrás descanso tan fácilmente, y según los testimonios de algunos Médiums, esto cobra fuerza. Como señalan las tradiciones orientales, los suicidas entran en una especie de plano astral que recubre de forma sutil el plano físico, ahí es donde se encuentran aquellas almas atormentadas que buscan consuelo entre los vivos. Están atrapadas sin saber cómo salir exactamente de ese círculo vicioso. Otro aspecto que los mantiene arraigados es poder contemplar y sentir el dolor de sus familiares, la palabra “perdón” es una de las más escuchadas y repetidas en varias sesiones mediúmnicas, señal de que están verdaderamente arrepentidos. El dolor que aún llevan es reflejo en todas sus lamentaciones, pues buscan en los vivos el escape de su tormento.

Hay otras sugerencias que invitan a pensar que la persona fallecida voluntariamente no encontrará descanso hasta justo el momento donde el destino se lo tenía previsto en vida, es decir, si te suicidas a los 20 años y debías morir naturalmente a los 60, estarás 40 años vagando hasta que el cronómetro pare, todo ese tiempo restante servirá como experiencia en tu condición evolutiva.
Otros, en cambio, aseguran que esto es una rueda que nunca termina de girar debiendo aprender todo lo que podamos en nuestra vida; si decidimos acabarla, esto repercutirá en nuestra contra creando un mal Karma, debiendo ser sanado en otras vidas posteriores.
¿Qué ocurre con las muertes trágicas?
Este hecho es igualmente sorpresivo para el ser, como a sus propios familiares, que deben afrontar la pérdida de una forma muy inesperada. En el caso del difunto, parece ser que todo le sorprende, no están habituados y aún pueden seguir pensando que están vivos. Esto ocurre en menos ocasiones, pero hay muchos testimonios de videntes que lo corroboran. La famosa luz que los llama sí existe en la realidad, dejándoles esa tranquilidad tan anhelada. Lo mejor ante tal caso es despedir a nuestros seres queridos de la mejor forma posible perdonando todo el daño que nos pudieran causar en su momento. Quizás algunos rezos y sepultura digna puedan ayudar para que estas almas en pena puedan descansar al fin.
¿Podemos ayudar a que se eviten los suicidios?
Hay algunas señales que indican cuándo una persona está pasando por un momento difícil, no todo el mundo es igual y no todas las personas encajan de la misma manera los golpes de la vida. A veces una simple palabra o frase puede ser un soplo de aire fresco para aquella persona que lo está pasando realmente mal.

Hay que ser comprensivos con los demás e intentar ayudarles yendo al raíz del problema. Existen signos que nos podrían ayudar a prevenir que un ser querido llegue hasta tal punto de acabar con su propia vida. Estos son algunos de los hechos que nos pueden ayudar a prevenir una tragedia:
- Cuando una persona nombra demasiadas veces la palabra suicidio o algo relacionado, hay que estar muy atentos.
- Empieza a obtener medios o armas que lo pudieran llevar a cometer ese atentado contra su integridad (un arma, cuerda, almacenar pastillas…).
- Hay un porcentaje elevado de personas fallecidas que han mostrado signos de aislamiento social y soledad, nunca dejes que una persona de tu círculo caiga en ese estado, pues es el principio de una pesadilla interna.
- Observar cambios de humor severos y dañinos para él y los demás.
- Ver que esa persona practica actividades muy riesgosas para su salud, como correr con el coche o tomar demasiado alcohol o drogas.
- Cuando empiezan a regalar objetos muy personales o los ponen en un orden extraño.
- Las despedidas suelen ser un claro indicio de que esa persona se plantea seriamente dañar contra su vida.
Siempre hay que recordar que la vida es un regalo, sea cual sea nuestra circunstancia, siempre habrá una salida, el pensar que poniendo fin a tus días es la mejor opción, quizás estés equivocado y aún te persiga ese maldito sueño para el resto de la eternidad. Si en cambio podemos lograr que una persona recobre sus ganas de vivir, no lo piensen dos veces y háganlo, es muy difícil, pero muy gratificante, pues has salvado una vida.