Todos sabemos la importancia que tiene una madre para nuestra vida. Es cierto que hay personas que no nacen con esa suerte, pues por motivos extraños se separan dejando a un hijo a la deriva. Pero yo en mi caso no es así. Tengo la suerte de disponer a mi lado de la mejor persona que he conocido. Mi madre ha estado, está y siempre lo hará junto a mí. Tengo la inmensa suerte de tener este regalo y le pido al cielo que siga durante mucho más tiempo.
Con esto quiero recordar el increíble lazo que nos une con la persona en la cual hemos estado dentro. Esa conexión espiritual que nos atrapa y no nos suelta hasta el día de nuestra muerte. Valorar cada segundo a su lado y hacer de su vida un regalo. Porque la felicidad de una madre vale más que cualquier tesoro.
