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La Ayuda Divina, Una Historia Real Que te Hará Creer en la Fe

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¿Crees en los milagros? ¿La ayuda divina se ha posado alguna vez en ti?

Te voy a contar una breve historia de un hecho ocurrido totalmente real.

Era una familia pobre y el hijo jugaba con el hermano en el patio, ambos andaban despreocupados hasta que la tragedia se cernía sobre ellos. Concretamente sobre el más pequeño.

El padre ya se iba a marchar del cortijo. Iba a comprar comida, pero justo antes de abandonar el patio, por la puerta grande del cortijo, volteó la cabeza y miró hacia atrás, viendo a su hijo menor con las piernas hacia arriba dentro de un bidón de agua. El padre corrió desesperado y sacó a su hijo de allí. El chico no respiraba.

Mientras que la madre gritaba y no podía controlar su angustia, el padre empezó a hacerle ejercicios de reanimación. Cuando el chico dio una bocanada de un líquido blanco lo llevaron inmediatamente al médico del pueblo más cercano. Tenían un Renault cinco de la época y ese coche no andaba mucho. Llegaron al pueblo y lo instaron a que fueran al hospital más cercano ya que allí no podían hacer nada.

Rezos y Plegarias al Cielo

La madre, con el chico encima de ella, le pedía a dios y a todos los santos que ese niño de tan solo un año y medio sobreviviera. Ella incluso hizo un pacto, si este niño se salvaba ella encendería una vela blanca todos los días de su vida.

Llegaron al hospital y allí tampoco pudieron hacer nada. Les comentaron que se lo tendrían que llevar en la uvi móvil al hospital de Córdoba. Y que si llegaba vivo quizás tuviera una mínima esperanza.

Llegaron a Córdoba y los médicos se volcaron con el pequeño. Pasó varios días ingresado y entubado. Con muchísimos cables por encima según comenta su madre.

A los varios días del ingreso el médico fue franco, le dijo: «si el niño sigue adelante, que es difícil, tendrá muchas secuelas. Quizás no hable, o no se mueva como es debido. Todo depende de la cantidad de tiempo que haya estado el cerebro sin oxígeno«.

Unas Esperanzas Mínimas

La madre estaba muy mal, cada día que pasaba era una tortura. Hasta que de pronto una risa aparecía en el ambiente. Ella corrió desesperadamente y al llegar a la habitación se encontró a su hijo jugando con las enfermeras. El médico no daba crédito e insistía una y otra vez que era un verdadero milagro.

Tardó unos cuantos de días más en recuperarse y al fin abandonaron el hospital. El chico no tenía ni tan siquiera una secuela. Todo estaba perfecto. Al llegar al cortijo abrieron el portón y vieron ante su asombro cómo un muñeco, un payaso, estaba sentado sobre la pared de la vivienda de ellos. El muñeco no dejaba de reírse y eso les extrañó muchísimo. Al acercarse a él, el padre le propinó una patada. Después se lo llevó al campo y lo quemó.

Una Confesión Divina

Al tiempo de todo aquello, la madre se encontraba fregando los platos en la cocina. Escuchaba a sus dos hijos jugando en el salón, hasta que de pronto un comentario del pequeño la paralizó. «A esa mujer la he visto yo… ¡A la Virgen!«. Esa frase se coló en su interior pues en esa familia no era especialmente católica o practicantes. El niño señalaba a un cuadro donde había un pequeño almanaque de la Virgen María, concretamente de la Virgen del Carmen. El niño no paraba de repetir que él había visto a la Virgen. Su madre, muy sorprendida, pues ella nunca hablaba de esas cosas.

Una madre sosteniendo a su bebé, mirándose con ternura y amor, con una suave iluminación de fondo.

El pequeño agarró el almanaque y no lo soltaba, ¡se tenía que bañar con la estampita de la virgen cogida! No había manera de soltarla. Al final con el tiempo esa estampita se fundió y se deshizo en su propia mano. Cuando un día dormía, su madre se la quitó.

Recordar que esta historia es totalmente real, que el chico a pesar de tener un año y medio ya se defendía, decía algunas palabras, como esas, ya que empezó muy pronto a hablar. Hoy día ese hombre no tiene ninguna secuela, habla perfectamente y a pesar de no ir nunca a misa ni a la semana santa, tiene una devoción increíble con la virgen María. Y su madre sigue encendiendo una vela blanca como agradecimiento a aquellos santos que la ayudaron.

¿Crees que realmente ocurrió un milagro? ¿Pueden los ángeles ayudarnos? ¿Crees en la Virgen María y Jesucristo? Yo sí, pues el chico de la historia soy yo😅.

Deja en los comentarios si has conocido alguna historia real, si te ha pasado algo o si simplemente crees en los milagros.

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